sábado, 17 de diciembre de 2011

1.El sueño.

Mire por la ventana de mi habitación, el cielo estaba estrellado, jamás había visto tantos puntos luminosos en el firmamento. Mi padre decía que al morir, tu alma se convierte en una estrella, no me podía creer que el estuviera allí mirándome desde lo mas alto. Mi padre fallecido cuatro meses atrás y aun no me lo podía creer, era la única que aun lo creía vivo aun tras haber visto su cuerpo en aquel ataúd. Mi madre lo había encajado bastante mal, pero a los tres meses ya había encontrado un sustituto para papa. No me lo podía creer, mi madre era la única persona que me quedaba en este mundo y me había traicionado prometiéndose con ese ricachón que se creía que por tener mas dinero que los demás podía utilizarles. Compro una casa a mi madre y me obligo a mudarme allí dejando la casa en la que creía crecido junto a mi padre abandonada. 
Todo había cambiado, incluso yo había cambiado.






La noche en que mi padre fallecio  soñé con un hombre vestido de negro que se acercaba a mi amenazador con una extraña espada en la mano, era de un color rojo brillante, como la sangre y atravesada por esta, un libro que me resultaba conocido, tuve el impulso de lanzarme a por el antes de que lo tirase al fuego que comenzaba a arrasar todo lo que había a nuestro alrededor,
pero no lo pude impedir y el libro estalló en llamas convirtiéndose en cenizas en cuestión de segundos. Tras esto el hombre se quito la capucha y al mostrar su rostro desfigurado, me sonrió con malicia y se fue por donde había venido. Pronto el fuego consumió todo lo que se encontraba a mi alrededor solo quedaba la espada, la cojí y sentí que me quemaba las manos pero no me importaba, la aferre con mas fuerza y  me lancé hacia el fuego que comenzó a extinguirse a mi paso sin atreverse a tocarme, alcancé al hombre de la túnica y alzando mi arma le corte la cabeza, esta rodó por el suelo y acabo a mis pies, la mire fijamente y vi como comenzaba transformarse en un pequeño arbolito, mire a mi alrededor, todo estaba cambiando, el fuego había desaparecido por completo, las cenizas que antes cubrían el suelo se habían convertido en un manto de flores y hierva. Tumbado entre las flores yacía un chico y sobre su pecho el libro que antes se había creído perdido entre las llamas, me acerque y vi que el chico tenia los ojos cerrados, le arrebate el libro y me di cuenta que ese libro era mío, me lo había regalado mi padre esa misma tarde.


 

Me desperté sobresaltada, fui a la estantería donde había guardado el libro, lo abrí y encontré un sobre en el que, con tinta negra, estaba escrito mi nombre, lo abrí y comencé a leer:
 

Querida Beatriz:

Por favor aunque te parezca extraño apréndete cada pagina de este libro pero jamás lo leas en alto si no estas segura de que es necesario recitar estas palabras.

Pronto te enseñare los secretos que encierra este libro que ahora te pertenece a ti.

Cuidado pues aun pareciendo inerte esta mas vivo de lo que aparenta.

                                                                                  Te quiere:

                                                                                              Tu difunto padre.






Mi alma se rompió en mil y un pedazos mi mente repetía una y otra vez las ultimas palabras recogidas en la pequeña carta "Tu difunto padre". Eso debía de ser una broma macabra común de mi padre. Le quite importancia a las ultimas palabras de la carta y comencé a estudiar el libro como decía el resto de esta. Al mirar el reloj vi. que ya eran las 5 de la mañana, en dos horas comenzarían las clases. Cojí el libro lo metí en mi mochila y cuando salía hacia el baño oí el timbre de la puerta, baje a abrir y  un hombre ataviado con una gabardina gris y el semblante serio se encontraba bajo el umbral de la puerta.

   -Buenos días.¿Es usted familia de Pablo García Abrez?

   -Si soy su hija.¿A ocurrido algo?

   -Lo siento pero su padre a sido encontrado muerto en el parque de Las Rosas esta           madrugada.-Justo en ese momento mi madre bajaba por las escaleras y al oír esas palabras rompió  a llorar cayendo al suelo, yo me quede petrificada, lo de la carta era cierto el sabia que iba a morir.- Les acompaño en el sentimiento.

   -¿Que le a pasado?- mi madre se levanto se seco las lagrimas y se acerco a la puerta.

   -Será mejor que me acompañen a comisaría, allí podrán ser atendidas por nuestra psicóloga y    todo les será mas fácil.



Mi madre comenzó a llorar de nuevo me mando a mi cuarto a que me vistiera y se quedo hablado con el hombre, jamás supe el contenido de esa conversación, pero, cuando baje mi madre no estaba y el policía me esperaba el  recibidor con mi chaqueta en la mano, escuche el coche de mi madre salir del garaje y abrí la puerta justo cuando se alejaba calle abajo.

El policía me llevo a comisaría y me dijo que vería a mi madre pronto que tenia que arreglar algunos asuntos. Me acompaño asta una pequeña sala en la que había una cafetera, un sofá gris, una mesa y dos sillas. Antes de salir había cojido el libro y lo había escondido en mi bolso, en  cuanto Santiago, así se llamaba el policía, salio de la salita saque el libro y comencé a leer. Paso lo que a mi me pareció una eternidad asa que Santiago volvió a entrar en la sala acompañado de una mujer menuda, la psicóloga, que comenzó a darme un charla sobre la vida y la muerte.

   -¿Que sientes respecto al fallecimiento de tu padre?-dijo con lentitud.

   -Mi padre no a muerto- respondí rápidamente.

La psicóloga que se hacia llamar Amanda se quedo helada no sabia como reaccionar, yo simplemente me levanté de mi asiento y me acerque a la ventana. Ese día el cielo estaba cubierto con una capa de nubes como si estuviera de luto por la muerte de mi padre, rogué que lloviera ya que a mi padre y a mi nos encantaba oír el agua caer, me di la vuelta un segundo y me acerqué a mi bolso, Cojí el libro y volví a la ventana cuando mire de nuevo a través de ella comenzó a llover.

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